Durante muchos años, los metales pesados como el mercurio, el níquel y el cromo se utilizaron comúnmente en productos dentales. Al principio, se creía que estos metales eran seguros, pero ahora los científicos han descubierto que sus efectos van más allá de la salud bucal. Estos metales también pueden afectar el cerebro, el sistema inmunitario y las hormonas del cuerpo.
La odontología biológica considera el cuerpo en su totalidad, entendiendo que cada material dental interactúa con los sistemas corporales. Este enfoque se centra en la eliminación segura de materiales dañinos, utilizando alternativas biocompatibles y apoyando al organismo en la eliminación de toxinas. Esto ayuda a los pacientes a evitar la exposición a sustancias nocivas y a sentirse mejor con el tiempo.
Los empastes de amalgama, que contienen aproximadamente un 50 % de mercurio, liberan lentamente pequeñas cantidades de vapor de mercurio al masticar o rechinar los dientes. Con el tiempo, esta mínima exposición puede provocar cansancio, inflamación y otros problemas de salud, especialmente en personas más sensibles. Un odontólogo biológico tiene en cuenta estos riesgos al decidir los tratamientos o cambiar los materiales, procurando siempre minimizar la exposición del organismo a sustancias nocivas y, al mismo tiempo, favorecer su óptimo funcionamiento.
Al retirar empastes de mercurio, es fundamental extremar las precauciones. El uso habitual de taladros puede liberar vapores nocivos al aire, por lo que los odontólogos biológicos emplean herramientas como diques de goma, aspiración potente, sistemas de aire limpio y oxígeno para minimizar la exposición tanto de pacientes como del personal. Tras la extracción, los empastes se sustituyen por opciones más seguras como la cerámica o los materiales compuestos libres de BPA, que son más biocompatibles y duraderos.
Incluso después de una extracción segura, aún pueden quedar pequeñas cantidades de metal en el cuerpo.
Por eso, los odontólogos biológicos suelen colaborar con otros profesionales de la salud para ayudar al cuerpo a eliminar de forma natural estas toxinas residuales. Beber suficiente agua, consumir alimentos ricos en nutrientes y tomar suplementos como la vitamina C o el glutatión puede favorecer la capacidad del cuerpo para eliminar toxinas, todo ello bajo supervisión profesional.
Al eliminar cuidadosamente los metales dañinos y brindar apoyo al cuerpo con cuidados holísticos, la odontología biológica ayuda a las personas no solo a tener dientes más sanos, sino también a sentirse mejor en general.
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